Enviado por Usuario anónimo el Jue, 28/09/2006 - 17:38
En mi Cárcel de Palabras se confunden realidad y fantasía en un mundo donde el único límite es el de las palabras, donde la magia nos invita a creer, a soñar y a compartir, bajo la única premisa de que ese otro mundo mejor es posible.
Perpetuos prisioneros de nuestro decir cotidiano, encadenados a ese eterno espiral de palabras recurrentes, donde cada una conforma un nuevo eslabón, una nueva correa que no hace más que confirmar nuestra suerte de condenados. Compartamos nuestro encierro, con la triste certeza de que no hay peor cárcel que las palabras.
Cárcel de Palabras...
En mi Cárcel de Palabras se confunden realidad y fantasía en un mundo donde el único límite es el de las palabras, donde la magia nos invita a creer, a soñar y a compartir, bajo la única premisa de que ese otro mundo mejor es posible.
Perpetuos prisioneros de nuestro decir cotidiano, encadenados a ese eterno espiral de palabras recurrentes, donde cada una conforma un nuevo eslabón, una nueva correa que no hace más que confirmar nuestra suerte de condenados. Compartamos nuestro encierro, con la triste certeza de que no hay peor cárcel que las palabras.